Citroën cumple 100 años y el auto de Mafalda todavía sigue vivo

El Periodista Libre - Citroën fue fundada por André Citroën en París, Francia, en 1919. En sus 100 años de vida la marca ha sido reconocida por sus constantes innovaciones tecnológicas y por desarrollar vehículos populares –y otros no tanto- que sirvieron de inspiración para la industria automotriz en su conjunto.
Citroën nació como el tercer gran pilar de la industria automotriz francesa junto a Peugeot y Renault. Y a pesar de ser la más nueva de las tres supo destacarse por el desarrollo de la tracción delantera y la suspensión hidroneumática, entre otros hitos.

Además fue la primera marca europea en implementar el sistema de producción de autos en línea que había creado Henry Ford en Estados Unidos; modelo que luego fue imitado por otras marcas del Viejo Continente.
Más allá de esto, el concepto de André Citroën fue el de “democratizar” el mundo del automóvil, diseñando vehículos accesibles y líneas de crédito para facilitar su compra, algo que constituyó una revolución para la época.

 

Origen del logo
En 1900, André Citroën adquirió una patente en Polonia sobre el tamaño de los engranajes en forma de chevrón que se utilizaban en la industria harinera.

La dentadura específica de los engranajes helicoidales en forma de “V” invertida permitía que su funcionamiento fuera más suave, silencioso y eficaz.

Cuando André Citroën decidió fabricar automóviles en 1919 apostó por el logotipo con el que había triunfado: un chevrón doble para simbolizar dos piezas engrandas entre sí .

En total fueron nueve, siendo el más particular el de 1932, con un cisne nadando que representaba la introducción del motor flotante, una innovación tan importante que se convirtió en parte de la imagen de la marca.

Innovador y revolucionario
El máximo exponente de este concepto fue el Citroën 2CV, el modelo más exitoso de su historia. Con un estética muy criticada el 2CV fue presentado en el Salón del Automóvil de París de 1948.
Gustara o no era un vehículo distinto a cualquiera de aquella época. Su fama no fue puro invento. El mundo habló de su sistema de suspensión suave que favorecía el confort de marcha y de la sencillez de su mecánica. Eso, sumado al bajo costo de mantenimiento le permitió conquistar distintos mercados y movilizar a las masas por décadas. Así fue como llegó a nuestro mercado, promocionado como el primer auto chico de tracción delantera.

Pero el 2CV fue mucho más que eso. Fue el primer descapotable argentino de producción en serie y el primero que permitía desmontar las butacas para usarlas como asientos en un picnic. Y además, fue el auto del papá de “Mafalda”, la recordada historieta creada por Quino.
Citroën en Argentina
Las primeras reseñas de la marca francesa en nuestro país se remontan a la década del 20, cuando fueron importados de forma particular algunos Type 10 HP y 5 HP. En 1931, Talleres Metalúrgicos San Martín tomó su representación, mientras que ocho años más tarde Citroën Francia instaló sus oficinas comerciales en Paseo Colón 464, Capital.
El inicio de su actividad industrial en el país se inició en 1960 a partir de la fiebre por el 2CV, cuyas primeras unidades habían empezado a importarse en 1956 de la mano del concesionario Staudt y Cía. ¿Pudo haber llegado antes? Sí, pero en aquel momento los vehículos que pesaban menos de una tonelada estaban gravados por un impuesto que hacía inviable su importación.
Los 100 primeros autos y 20 furgonetas 2CV AZU se ensamblaron en la planta de Jeppener, partido de Brandsen, con partes y conjuntos recibidos de Francia y Bélgica, entre ellos el motor y el capó, y luego su producción se trasladó a Barracas (Ciudad de Buenos Aires).

En 1961 se produjo una variante que acompañaría al modelo hasta el final de su producción: el 2CV del capó "paraguas". La mecánica era la misma que su antecesor, con la diferencia que los propulsores comenzaron a armarse en Argentina. El primero, de 425 cm3 y 12,5 HP, fue montado en diciembre de 1962.

A fines de 1963 se lanzó el 2CV AZLE (la "E" de Especial), que se caracterizó por ser el primero en tener la tercera ventana, anticipándose tres años de su par francés.
Otro detalle para destacar era la apertura del baúl conjuntamente con la parte de lona que contenía la luneta. Este sistema, llamado Hayón, consistía en una estructura de caño que unía ambas partes. Mecánicamente fue dotado del motor de 425 cm3 y 14 HP.
El último Citroën 2CV, el AZAM, fue presentado en marzo de 1966 y era la versión de lujo. Estrenó el motor A53 de 425 cm3 y 18 HP producto del cambio de las tapas de cilindro, un nuevo múltiple y carburador.

El habitáculo fue equipado con un nuevo tablero de instrumentos, tapizados de cuerina, volante de plástico y limpiaparabrisas eléctricos. También cambiaron las manijas de las puertas y en 1967 se incorporó la apertura de ventanas traseras. Este modelo también tuvo su versión económica (línea AZ), presentada en dos modelos: AZC, con embrague centrífugo, y AZC, con embrague mecánico.
En noviembre de 1969 Citroën lanzó el 3CV, un modelo que sólo se fabricó aquí ese nombre (en otros mercados siguió llamándose 2CV).

Por fuera, las únicas diferencias respecto del 2CV recaían en los faros traseros –eran los del Dyane 6 francés– y las luces de giro delanteras, de forma rectangular. La caja de velocidades era nacional y estaba basada en la del Ami 6. En 1970, la apertura de puertas pasó a ser convencional, tanto en los 2CV como los 3CV.

Este modelo fue equipado con el propulsor de 602 cm3 y 32 HP, el mismo que acompañó al resto de las versiones hasta que la compañía decidió abandonar el país en 1979 debido a la situación política del momento.

En total Citroën Argentina llegó a fabricar unas 170.590 unidades de "La Rana", como también se conoció a los 2CV y 3CV (autos y utilitarios), que representaron el 76% de los 223.442 vehículos producidos entre 1960 y 1979. Los otros modelos fueron el Ami 8 y el Méhari.

Según Alejandro Beiroa, presidente del Citroën Club Buenos Aires, entidad sin fines de lucro dedicada a preservar el patrimonio histórico de la marca, casi la totalidad de los 2CV y 3CV desaparecieron en el Plan Canje impulsado por el Gobierno en 1999 para reactivar la industria. 
Segunda etapa
En 1997 la marca volvió a instalarse en el país cuando el grupo PSA tomó el 15% del capital de SEVEL (que llegó a 50% al año siguiente). El primer modelo en fabricarse, esta vez en la actual planta de Palomar, fue el utilitario Berlingo.

Luego, en 2007, tras una inversión de 450 millones de pesos sumó al mediano C4 a su línea de producción, primero en versión sedán y luego en variante cinco puertas.

De esta manera el C4 se convirtió en el primer auto (no utilitario) fabricado por la compañía en la argentina luego del 3CV.

Actualmente el modelo se comercializa como Citroën C4 Lounge, únicamente en carrocería cuatro puertas, siendo uno de los referentes de su segmento.